Guatemala tiene la tasa de malnutrición más alta de América Latina y la cuarta a nivel mundial, una situación a la que ha llegado por una combinación del impacto del cambio climático y de la crisis económica mundial, que ha reducido las remesas enviadas al país por los emigrantes.
Según los datos más recientes, la desnutrición aguda es del 11 por ciento en niños menores de cinco años y del 13 por ciento entre mujeres en edad reproductiva, ambas tasas por encima del 10 por ciento a partir del que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara una situación de emergencia. Además, cerca del 50 por ciento de la población infantil sufre malnutrición crónica.
Desde el pasado julio, la región conocida como el "Corredor Seco (fronteriza con El Salvador y Honduras) padece una grave sequía, un fenómeno cada vez se hace más frecuente, prolongado y que se atribuye al cambio climático, y que por el momento ya ha afectado a 185.000 familia dedicadas a la agricultura.
En vista de la gravedad de la situación, el Gobierno decretó el "estado de calamidad" dos meses después, lo que movilizó ayuda internacional y recursos internos para dar de comer a decenas de miles de guatemaltecos.
Sin embargo, Valdez reveló hoy que la situación no ha mejorado, sino que, por el contrario, se ha agravado.
Las autoridades sanitarias reportaron 4.000 casos de desnutrición aguda sólo en enero, lo que ya sitúa ese mes en un nivel más grave que el registrado en los últimos meses de 2009.
El representante de la ONU dijo que el empeoramiento de la situación se debe a que la sequía continúa (no se pronostican lluvias probablemente hasta la segunda mitad del año) y a que las familias han agotado las reservas en productos y dinero ganado (por los jornaleros) en la escasa última cosecha.
Según la ONU, 145.000 familias en Guatemala están en riesgo de caer en una situación de desnutrición y para evitarlo no serán suficientes las entregas mensuales de alimentos previstas por las autoridades nacionales.
Valdez indicó que también se observa con preocupación que la situación de hambruna, que hasta ahora se había más o menos circunscrito a la zona del "Corredor Seco" se está extendiendo a otros departamentos, como Quiché, Izabal y parte de Sololá.
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