“El alza de los precios requiere de atención de las instituciones del gobierno, pero también de organizaciones internacionales para buscar caminos a través de merienda escolar o distribución de alimentos en áreas más afectadas para que la niñez no sufra con el factor negativo de la desnutrición”, expresó el doctor Vaagt.
Al respecto, precisó que este aumento podría ser de alguna manera una oportunidad para que, en el caso de Nicaragua, se dirija más atención al agro, en rubros como el café, el cacao, el azúcar y los frijoles, para obtener mejores precios en el mercado mundial, pero también produciendo más para satisfacer la demanda de la población.
Gesto positivo del gobierno
El represente de FAO dijo que algunas de las acciones positivas del gobierno es que está incentivando la siembra de semillas en épocas no tradicionales y produciendo bajo sistema de riego.
Por su parte, Carmelo Gallardo, coordinador componente regional del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria en Centroamérica, PESA, argumenta que en estos momentos es imperante que se ejecute bien la nueva ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria.
“Es una condición necesaria. No se vale sólo con escribir la ley, Nicaragua la ha desarrollado con mucha participación, pero ahora es un reto que sobre todo funcione bien”, expresó el señor Gallardo.