Graziano da Silva dijo a los periodistas que con un mandato de tan solo tres años y medio, no hay tiempo que perder. La FAO comenzará por ampliar su apoyo a una serie de países de bajos ingresos y con déficit alimentario, especialmente aquellos que se enfrentan a crisis prolongadas.
"Acabar con el hambre requiere el compromiso de todos: ni la FAO ni ningún otro organismo lograrán vencer solos esta guerra", advirtió Graziano da Silva, añadiendo que su deseo es trabajar "en la forma más transparente y democrática" con los países miembros, los organismos de Naciones Unidas, el sector privado, la sociedad civil y demás partes implicadas.
La erradicación del hambre es la primera de cinco prioridades estratégicas que pretende alcanzar en la FAO, según Graziano da Silva. Las otras son: avanzar hacia sistemas más sostenibles de producción y consumo de alimentos, alcanzar una mayor equidad en la gestión de los alimentos a nivel mundial, completar la reforma y descentralización de la FAO y ampliar la cooperación Sur-Sur y otros tipos de alianzas.
Recuperar la confianza
"Tenemos que recuperar la confianza entre la Secretaría y los Estados miembros para continuar hacia delante, y mi intención es lograrlo promoviendo una relación transparente y constructiva entre los Estados miembros y los órganos de gobierno de la FAO", explicó.
El Director General subrayó también que pugnará para que la FAO sea más eficaz y receptiva a través de la reducción de costes administrativos y un aumento de la eficiencia. Insistió en que estas medidas no afectarán a la labor técnica de la FAO, y que tratará de utilizarlas para reforzar la ayuda directa de la Organización a los países.
"Estoy convencido que la Organización puede hacer una contribución importante y cada vez mayor a la seguridad alimentaria y la producción y consumo sostenibles de alimentos en el mundo", concluyó. |