Caben destacar aquellas que son posibles gracias al valor añadido que FAO confiere como Organismo de Naciones Unidas (credibilidad, objetividad, experiencia mundial), especialmente en su capacidad para enlazar con otros Ministerios (Educación en todos los países, Salud en Nicaragua y El Salvador), con Universidades y con un sector privado que en Centroamérica está distanciado de los problemas sociales, especialmente en el ámbito rural. En resumen estas alianzas suponen a) mejorar la visión integral y multisectorial de la poblemática y b) mejorar la escala de intervención, que siempre será pequeña para la dimensión de la inseguridad alimentaria (cobertura actual de los PESA de Centroamérica 21 mil familias en 82 municipios)
En estos siete años, los programas PESA han alcanzado muchos logros, algunos directos y visibles (publicaciones divulgativas en diferentes formatos, Banco de Alimentos de Guatemala, eliminación de la quema de rastrojos en las zonas PESA de Honduras, cursos de postgrado en SAN), otros indirectos y menos visibles, como hacer más coherentes las Estrategias Nacionales de Reducción de la Pobreza en El Salvador y Nicaragua, o conseguir cambios positivos en la actitud de las personas.
En Nicaragua y El Salvador, donde, respectivamente, el Instituto Nacional de Tecnología Agraria (INTA) y el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) ponen a disposición del PESA sus técnicos de campo, es reconfortante escuchar a éstos diciendo que la extensión agrícola no debe ser vertical, sino que hay que contar con la opinión y la diseminación del aprendizaje de los pequeños productores, que la Seguridad Alimentaria no es sólo producir, sino producir para comer mejor, y, en definitiva, que no hay que ser asistencialista y pretender que una única institución pueda eliminar la pobreza rural. |