a) la dieta es rica en granos básicos y pobre en verduras, hortalizas y alimentos de origen animal (5,5% en Nicaragua), b) el maíz aporta la mayoría de la energía, c) la dieta es monótona (En Guatemala, los alimentos consumidos por más del 75% de las familias en los últimos 7 días no son más de 9 : maíz, frijol, azúcar, aceite, arroz, café, pan dulce/galletas, huevo y vegetales para salsas y condimentos, d) aumenta el consumo de golosinas y comida chatarra, dándose la paradoja de convivencia de la malnutrición (problemas de obesidad) con la desnutrición (carencia de consumo de energía y/o micronutrientes). Este último punto evidencia un cambio de patrón alimentario preocupante, que se explica en la siguiente página, en perspectivas.
Se tiende hacia la convergencia dietética, un fenómeno que se refiere a la creciente estandarización de las dietas en todo el mundo (SOFI, 2004) La convergencia dietética se caracteriza por una mayor dependencia de un menor número de cereales básicos (trigo, arroz y maíz), un mayor consumo de carnes, productos lácteos, aceites, sal y azúcar y un menor aporte de fibras naturales.
Algunas soluciones
La Estrategia de Atención Integral Nutricional (AIN) que desarrolla El PESA en El Salvador, basada en la comunidad, promueve la salud y nutrición partiendo del monitoreo de la ganancia de peso de las mujeres embarazadas y los niños y niñas menores de 2 años, como grupos altamente vulnerables en una comunidad. Una de las premisas de la estrategia es que muchas enfermedades prevalentes (80% según la OMS) pueden ser prevenidas con simples prácticas adecuadas de higiene, nutrición y saneamiento ambiental.
Logros principales
En Honduras, se desarrollaron acciones enfocadas al mejoramiento de la vivienda: fueron beneficiadas 1,198 familias con el mejoramiento de fogón, alisado de pisos y paredes y construcción de guarda trastos.
En Nicaragua, más de 1,500 familias, tienen acceso a agua domiciliar a través de miniacueductos de gravedad gracias a promotores formados con capacidades para darle mantenimiento y gestionar su uso. Esto ha reducido la incidencia de enfermedades diarreicas. El tiempo que las mujeres dedicaban a acarrear agua ha disminuido significativamente.
En Guatemala, con el MAGA, se han implementado huertos escolares en 47 municipios y 190 comunidades, y en alianza con MAGA. ICTA y POSTCOSECHA, se ha implementado un proyecto de producción de maíz de alto contenido proteíco (PROTICTA) para contribuir con los almuerzos escolares del Ministerio de Educacion.
Impactos
Las estrategias integrales en nutrición y salud, a nivel comunitario de El Salvador, constituyen uno de los retos para ampliar Alianzas en Centroamérica, tienen beneficios más allá de la atención familiar: prevención de la desnutrición crónica; detección temprana de problemas, antes que hayan producido daños irreversibles; aumento de coberturas de atención en salud y nutrición; involucramiento de las familias y la comunidad, reconociendo la responsabilidad en el auto cuidado de la salud; disminución de costos en tratamientos complicados (distribución de alimentos) o atención hospitalaria, erradicar el hambre y la disminución de la mortalidad materna e infantil.
Perspectivas
Es necesario ampliar y fortalecer las alianzas estratégicas con el sector Salud. Los argumentos sobran, según la FAO (SOFI 2006), en Tailandia se redujo la mortalidad materna de 230 por cada 100.000 nacidos vivos en el año 1992 a 17 en el año 1996, gracias al Pacto sobre Seguridad Nutricional con el que se asegura un tratamiento de hierro y ácido fólico a las mujeres embarazadas; y promueve asimismo la horticultura doméstica y el consumo de frutas y hortalizas para mejorar la ingesta de micronutrientes.
Todo el trabajo efectuado en este componente de consumo y aprovechamiento biológico, debería ser la base de una estrategia armonizada de alimentación y nutrición a formularse por los PESA.
Como se mencionaba en la página anterior, Centroamérica sufre un proceso de transición alimentaria. La creciente urbanización y diversificación de las fuentes de ingresos de la población y una mayor exposición a los patrones de consumo de los países industrializados, así como la agresiva transnacionalización de las cadenas agroalimentarias, generan una serie de modificaciones en los patrones de consumo y en la cultura alimentaria nacional, como se puede observar en la gráfica de la situación hondureña.
