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Octubre de 2008
En los últimos años, los biocombustibles líquidos para el transporte basados en productos básicos agrícolas han registrado un crecimiento rápido, impulsado principalmente por políticas de ayuda a la producción y consumo de biocombustibles, especialmente en algunos países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Varios países en desarrollo también están aplicando políticas que fomentan los biocombustibles. Se prevé que prosiga la expansión de los biocombustibles, aunque la contribución de los biocombustibles líquidos a los recursos energéticos para el transporte es y seguirá siendo limitada. No obstante, los biocombustibles tienen una importante repercusión en los mercados agrícolas mundiales, el medio ambiente y la seguridad alimentaria. Esta nueva fuente de demanda de productos agrícolas básicos puede ofrecer una oportunidad a los países en desarrollo para aprovechar el crecimiento económico y conseguir un mayor desarrollo rural y reducir la pobreza.
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Sin embargo, existe un riesgo de que el aumento de los precios de los alimentos pueda tener consecuencias muy negativas para la seguridad alimentaria de la población más pobre del mundo. Además, la demanda de biocombustibles podría ejercer una importante presión adicional en la base de recursos naturales, con consecuencias sociales y medioambientales potencialmente perjudiciales. Los principales factores que han impulsado las políticas de ayuda a los biocombustibles han sido los objetivos de la seguridad energética y la mitigación del cambio climático mediante la reducción de los gases de efecto invernadero en combinación con una voluntad de ayudar a la agricultura. Estos intereses no disminuyen. En la actualidad, sin embargo, la función de la agricultura a la hora de abordar estos problemas, incluyendo las políticas adecuadas que deben ser aplicadas, está siendo sometida a estudios más detallados.
Mensajes principales del informe
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La demanda de materias primas agrícolas para biocombustibles líquidos constituirá un factor importante para los mercados agrícolas durante la próxima década y tal vez más allá de esta fecha. Es posible que esta demanda contribuya a invertir el descenso que los precios en términos reales de los productos básicos agrícolas han registrado a largo plazo. Todos los países y el conjunto de los mercados agrícolas se enfrentarán a las consecuencias del desarrollo de los biocombustibles líquidos, tanto si participan directamente o no en el sector.
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El rápido crecimiento de la demanda de materias primas para biocombustibles ha contribuido a un aumento de los precios de los alimentos, y amenaza la seguridad alimentaria de compradores netos de alimentos, tanto en áreas rurales como en áreas urbanas. Se necesita crear urgentemente redes de seguridad paraproteger a la población mundial más pobre y más vulnerable, y asegurar su acceso a una alimentación adecuada. No obstante, las redes de seguridad deberían estar orientadas de forma selectiva a los beneficiarios, sin bloquear la transmisión de señales de precios a los productores agrícolas.
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A más largo plazo, la expansión de la demanda y el aumento de los precios de los productos básicos agrícolas pueden representar una oportunidad para el desarrollo agrícola y rural. Sin embargo, el incremento de los precios de los productos básicos agrícolas no es suficiente por sí solo; también se necesitan urgentemente inversiones en la investigación para mejorar la sostenibilidad y la productividad, instituciones de apoyo, infraestructuras y políticas acertadas. Es crucial centrar particularmente la atención en las necesidades de los grupos de población más pobres y con menos recursos.
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Las repercusiones de los biocombustibles en las emisiones de gases de efecto invernadero varían en función de las materias primas, el lugar, las prácticas agrícolas y la tecnología de conversión. En algunos casos, el efecto neto es desfavorable. El impacto más importante está determinado por el cambio en el uso de la tierra, por ejemplo a través de la deforestación, dada la expansión de la superficie destinada a la agricultura. Otros posibles efectos medioambientales negativos en la tierra y los recursos hídricos, así como en la biodiversidad, también dependen en gran medida de los cambios en el uso de la tierra.
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Se necesitan planteamientos armonizados para evaluar los equilibrios del efecto invernadero y otras consecuencias medioambientales de la producción de biocombustibles. Los criterios para la producción sostenible pueden contribuir a mejorar la huella medioambiental de los biocombustibles, aunque deben centrarse en los bienes públicos mundiales, basarse en normas convenidas internacionalmente y no deben situar a los países en desarrollo en una desventaja competitiva.
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Con las tecnologías existentes, en muchos países la producción de biocombustibles líquidos no es económicamente viable hoy sin subvenciones. Sin embargo, la competitividad de los biocombustibles varía ampliamente en función del biocombustible, la materia prima y el lugar en cuestión. Asimismo, la viabilidad económica puede cambiar como resultado tanto de las variaciones de los precios de mercado para los insumos y el petróleo como de los avances tecnológicos en la industria de los biocombustibles. La inversión en investigación y desarrollo es fundamental para el futuro de los biocombustibles.
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Las medidas normativas, especialmente en forma de subvenciones y mezclas obligatorias de biocombustibles con combustibles fósiles, están impulsando la rápida reconversión a los biocombustibles líquidos. No obstante, muchas de las medidas que están siendo aplicadas tanto por países desarrollados como por países en desarrollo tienen unos costos económicos, sociales y medioambientales elevados.
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