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El Estado de la Inseguridad Alimenaria en el Mundo 2008. Los precios elevados de los alimentos y la seguridad alimentaria: amenazas y oportunidades
 

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Diciembre de 2008

A mediados de 2008, cuando los precios internacionales de los alimentos alcanzaron su nivel más alto tras dos años de rápidos aumentos, la comunidad internacional se movilizó para evitar la inminente crisis mundial de la seguridad alimentaria. La FAO calcula que entre 2003-05 y 2007 los precios de los alimentos contribuyeron a incrementar en 75 millones el número de personas subnutridas, que asciende a 923 millones.

El aumento de los precios de los alimentos ha provocado el mayor incremento del hambre desde 1990-92, período de referencia para los objetivos de reducción del hambre establecidos en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) y la Cumbre del Milenio. Este incremento ha anulado los progresos anteriores hacia la consecución de la meta del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM 1), pues el porcentaje de personas subnutridas en todas las grandes regiones en desarrollo es ahora mayor

   

¿Quiénes son las principales víctimas del drástico aumento de los precios de los alimentos? La inmensa mayoría de los hogares pobres –urbanos y rurales– son compradores netos de alimentos, y son los que más han sufrido el aumento de los precios. Los hogares sin tierras y a cargo de mujeres son los más vulnerables, mientras que los hogares rurales agrícolas con acceso a tierras han afrontado mejor la situación.

Mensajes principales del informe

  • El hambre en el mundo está aumentando. Según las últimas estimaciones de la FAO, el número de personas que padecen hambre asciende a 923 millones, 80 millones más que en el período de referencia 1990-92.
  • En gran parte, la culpa es de los altos precios de los alimentos. La FAO calcula que entre 2003-05 y 2007, 75 millones más de personas se sumaron a la población que padece subnutrición.
  • Los hogares más pobres, sin tierras y a cargo de mujeres son los más perjudicados. La inmensa mayoría de los hogares tanto urbanos como rurales en los países en desarrollo dependen de la compra de alimentos para obtener la mayor parte de su comida y corren el riesgo de resultar perjudicados por los elevados precios de los alimentos.
  • Las medidas políticas especiales para contener los efectos negativos de los altos precios de los alimentos, como los controles de los precios y las restricciones a la exportación, serán probablemente ineficaces e insostenibles. También exacerban la volatilidad de los mercados.
  • Los altos precios de los alimentos ofrecen oportunidades para la agricultura que la mayoría de los países en desarrollo no han aprovechado.
  • Es necesario un enfoque global de doble componente para afrontar las repercusiones de los precios de los alimentos en el hambre, consistente en: i) medidas para permitir reaccionar al sector agrícola de los países en desarrollo, y ii) redes de seguridad y programas de protección social dirigidos a los más expuestos a la inseguridad alimentaria y los más vulnerables.