Tomado de Prensa Libre, Guatemala.
"La iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre 2025" surgió hace poco más de un año, duante la visita a Guatemala del presidente brasileño, Luiz Ignacio Lula Da Silva. Un año después, 34 países de la región se han compometido en esa cruzada.
Ayer se inició en el país el primer grupo de trabajo para elaborar políticas, el cual es presidido por José Graziano, representante regional de la FAO.
¿Qué esperan lograr de esta reunión?
Ya hemos logrado el consenso latinoamericano, y 34 países de la región participan, a pesar de las diferencias que nos separan. Lo importante es que vamos a concretar planes conjuntos para combatir el hambre y la desnutrición en la región. Ahora tenemos los recursos para tomar acciones concretas.
¿Dónde se deberían enfocar los esfuezos?
Nos preocupa la situación de los niños, sobre todo de Guatemala y toda América Central. En Latinoamérica hay una media de un 7 a 8 por ciento de niños desnutridos, y aquí es casi de 25 por ciento. Creemos que podemos bajar eso en pocos meses, no en años, porque hay medios para conseguirlo.
¿Cómo se puede reducir la desnutrición infantil?
Hay programas sencillos que se pueden poner en marcha, como los comedores escolares, el acceso al agua potable y otros servicios básicos. Nosotros tenemos los recursos disponibles para poder hacerlo.
En la región se produce de tres a cuatro veces la alimentación necesaria. Tenemos la posibilidad y podemos conseguir arreglos comerciales para ayudar a los países con más problemas.
¿Qué le falta a la región?
Hace falta más compromiso político. No queremos que el hambre siga escondiéndose por los gobiernos, por las madres. Queremos ver claramente cuánto va a destinar cada país en su presupuesto para combatir el hambre.
Es más caro convivir con el hambre que erradicarla. A los países les supone más gastos en salud y problemas migratorios. Un niño que pasa hambre no se va a convertir en un ciudadano participativo.
¿Qué experiencias se podrían compartir?
Hay muchas diferencias, pero Guatemala y Brasil son campeones mundiales en mala distribución del ingreso, la tierra, el acceso al agua. Asimismo, tienen muchos campesiños sin tierra, presentan pobreza rural, y eso nos permite desarrollar una alianza estratégica de colaboración para compartir políticas.
En Brasil se inició hace tres años un proyecto de dar un dólar a cada madre, lo cual redujo la violencia intrafamiliar, aumentó la seguridad y llegaron más niños la escuela.
¿Qué avances destacaría de Guatemala?
Ha sido uno de los países pioneros en la institucionalización de la ley de seguridad alimentaria, en la que Brasil se ha inspirado, y eso es un logro.
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