Cajas Rurales:
Una Esperanza en Seguridad Alimentaria
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Doña Bonifacia García de 57 años y sus tres hijas comparten la única sala de la vivienda donde viven, el lavandero en el río y la plancha con la cual se ganan unos cuantos lempiras para sobrevivir. Son madres solteras, y entre ellas se turnan una improvisada cobija de plástico para protegerse del frío; donde también siete pequeñines menores de cinco años duermen y juegan ajenos a esta realidad.
En una sala de cuatro paredes, construida de bahareque, habitan 11 personas, cuyo ingreso de tan sólo 1,300 lempiras al mes no alcanza para lograr la seguridad alimentaria y mucho menos para lograr mejores condiciones en la vivienda. |
Esta historia se desarrolla en Morolica, municipio que hace un poco más cinco años fue destruido por el huracán y tormenta tropical Micth, en el sur de Honduras.
Una Esperanza
Según doña Bonifacia, luego del huracán no tenían donde vivir por lo que debieron pedir el apoyo gubernamental, “en este terrenito hace tres años nos ubicamos, pusimos los horcones y con pedazos de plásticos formamos el techo. Así teníamos nuestra casita y ni modo no había dinero para comprar teja”.
Sin embargo, la realidad de esta familia fue cambiando poco a poco, “hace unos días doña Eva, una vecina me sugirió que fuera a la caja rural Nueva Esperanza de aquí, donde conseguí un préstamo de 2,000 lempiras con el cual compre esta lámina de zinc y vea ya cambiamos el techo, no hay goteras, estoy contenta”, sonrió.
Con el nombre de Caja Rural “Nueva Esperanza”, fue fundada esta instancia financiera local autogestionada. Surge de la iniciativa de un grupo de vecinos y vecinas de la comunidad de Las Delicias, un barrio de Morolica. |
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La caja ofrece servicios de ahorro y ejecuta un proyecto de mejoramiento de viviendas, con lo cual esta organización ha comenzado a llevar nuevas esperanzas a muchas familias que se han asentado en las zonas altas de la comunidad.
La caja rural fue la oportunidad que ha cambiado la casa de doña Bonifacia y de otras muchas familias más, quienes ahora están realizando cambios en las paredes, techos y pisos, de sus viviendas.
Esta instancia, está conformada por 25 miembros y 72 ahorrantes, actualmente posee un capital de.20,000 lempiras. Hasta la fecha se han otorgado 22 préstamos tanto para salud, actividades productivas, familiares y mejoramiento de viviendas. También se contempla formar una tienda escolar y poner a funcionar un plan de ahorro a menores en coordinación con la escuela de la comunidad.
Los financiamientos para mejoras de vivienda se otorgan en montos que oscilan entre los 2,000 y los 6,000 lempiras, y la familia participante se compromete a proveer materiales locales y la mano de obra.
El PESA y las Cajas Rurales
El Programa Especial para la Seguridad Alimentaría (PESA), trabaja directamente en 11 cajas rurales, que albergan un total de 600 miembros, promoviendo actividades que se vinculan a la seguridad alimentaria. En la actualidad el capital asciende a los 100,000 lempiras.
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El programa colabora, además, realizando alianzas con otras instituciones, contribuciones con capital semilla, acompañamiento técnico, apoyo en captación de recursos y giras educativas.
A través de las cajas rurales, se impulsa un plan de saneamiento y educación en salud mediante la introducción de una serie de tecnologías en modelos sencillos y de bajo costo. Entre estos modelos se incluyen alacenas, estufas mejoradas, manejo de aguas residuales, saneamiento, manipulación e inocuidad del agua y alimentos, así como el mejoramiento de pisos y paredes. |