Cajas rurales contribuyen a mejorar la seguridad alimentaria

Presentación de cacahuate comercializado por una caja rural en Apalipí, San Lucas, El Paraíso. |
San Lucas, El Paraíso.- Las cajas rurales, que surgen como organizaciones comunitarias para constituirse como alternativas para el acceso al financiamiento rural, contribuyen de manera significativa a mejorar la seguridad alimentaría en muchas comunidades de Honduras.
Varias cajas rurales, que han posibilitado el acceso a crédito y al ahorro local, ahora ya incursionan en negocios agrícolas y en la transformación de productos con valor agregado, como siembra, comercialización y transformación con tostaduría de cacahuate y producción artesanal de semilla. |
Las cajas rurales, que surgen como organizaciones comunitarias para constituirse como alternativas para el acceso al financiamiento rural, contribuyen de manera significativa a mejorar la seguridad alimentaría en muchas comunidades de Honduras.
Varias cajas rurales, que han posibilitado el acceso a crédito y al ahorro local, ahora ya incursionan en negocios agrícolas y en la transformación de productos con valor agregado, como siembra, comercialización y transformación con tostaduría de cacahuate y producción artesanal de semilla.
Estas experiencias que cuentan con el apoyo técnico del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA), que es una iniciativa del Gobierno de Honduras para reducir la inseguridad alimentaria de las familias pobres, se desarrollan en los municipios de San Lucas y San Antonio de Flores en el Departamento de El Paraíso, y Morolica, en el departamento de Choluteca.
En estas zonas operan 10 cajas rurales, las cuales en el ciclo agrícola 2005, adquirieron más de 1,100 quintales de granos básicos, entre maíz, frijol y sorgo para su almacenamiento y posterior comercialización en sus comunidades.
Este tipo de negocios, además de garantizar la disponibilidad y estabilidad del grano en las épocas de escasez en las comunidades, está contribuyendo con la capitalización de estas instancias financieras locales.
Las cajas rurales, que ya agrupan a varios centenares de personas entre socios y socias, vienen facilitando servicios de ahorro y préstamo en sus comunidades, y sus inversiones sobrepasan los 400 mil lempiras, con lo cual generan empleo familiar.