Con estos propósitos se desarrolla en Honduras el Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA), que surge como un compromiso del Gobierno de Honduras asumido en la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, a fin de mejorar las condiciones de inseguridad alimentaria de las poblaciones, especialmente de los sectores más vulnerables.
Poco a poco la estrategia de promover y enseñar tecnologías accesibles y de bajo costo para aumentar las capacidades productivas locales, ha comenzado a verse, pues el 89 por ciento de las familias participantes han adoptado Buenas Prácticas de cultivo (basadas en la no quema, el manejo de rastrojo y la agroforesteria). Esto ha mejorado las condiciones de humedad de los suelos al reducir riesgos de pérdidas en la producción por factores como periodos largos de escasez de lluvias durante la época de invierno, transformando los sistemas degradados a sistemas de producción sostenible.
Crecimiento productivo familiar
Con el restablecimiento de los sistemas productivos familiares se han incrementado los rendimientos de maíz y frijol en comparación a cuando inició el Programa PESA, en 115 por ciento y 66 por ciento, respectivamente, pues han pasado de 684 kg a 1,462 kg/ha en maíz; y, de 374 kg a 621kg/ha en frijol. Este comportamiento productivo asegura alimentos para una familia integrada por siete miembros y sus animales domésticos (1272kg maíz y 273 kg en frijol). El 49 % de las familias participantes, poseen reservas alimentarías más allá de cuatro meses del año en maíz y frijol, garantizando la disponibilidad y estabilidad de los alimentos en las comunidades.
Más allá de lo agrícola
El Programa PESA, también promueve otras actividades más allá de lo agrícola, como la promoción de microempresas (agrícolas, pecuarias, forestales); la elaboración, transformación y valor agregado, así como la creación y fortalecimiento de sistemas financieros locales, además de abordar el saneamiento y la educación alimentaria nutricional.
Como resultado de estas acciones, 17 microempresas y ocho rubros potenciales han sido colocados en cadenas agroalimentarias de transformación y valor agregado en condiciones de productividad y competitividad (madera, fibra, pieles, hilados, miel, procesamiento de café y cacahuate, entre otros), incrementando oportunidades de ingreso familiar, dentro de los cuales el 22 por ciento de las mujeres integradas contribuyen con las economías familiares.
Al respecto, Consuelo López, de la microempresa Unión Procesadora de Cacahuate (UPROCA), ubicada en Apalipí, San Antonio de Flores, señaló que “la gente no tiene donde trabajar y ganar algo. Ahora que venimos combinando la siembra, el procesado y la comercialización del cacahuate tostado, hay ingresos para la mujer, ganamos 30 lempiras al día, dinero que ya nos sirve para la compra de los alimentos”.
En forma paralela al fomento de la microempresa rural, se gesta un proceso de capitalización, con la creación y fortalecimiento de 224 instancias financieras -funcionan en el 78% de las comunidades atendidas- las cuales manejan montos superiores a los 2 millones de lempiras, contribuyendo a dinamizar las economías locales y generando ahorro familiar.
“En nuestras comunidades pobres las cajas rurales son un apoyo muy valioso; la familia puede tener acceso a crédito, para comprar un fertilizante, atender actividades como el comercio y otras necesidades”, manifestó Rodibel Briceño, Presidente de la Federación de Patronatos de Morolica (FEDEPAM).
Fortalecer políticas nacionales y locales en Seguridad Alimentaria Nutricional
El Programa PESA contribuye con el fortalecimiento de políticas y estrategias para la seguridad alimentaria (la Política y Plan Nacional en SAN, y el Plan Agroalimentario 2004-2021).
Un factor importante que está favoreciendo la seguridad alimentaría es que el 90% de las comunidades ya disponen de Planes de Desarrollo Comunitario (285 PDC), donde incorporan intervenciones en seguridad alimentaria. Una situación similar se presenta en el municipio donde el 89% de los gobiernos municipales que incluyen en sus Planes Estratégicos de Desarrollo (PEDM) una base de Seguridad Alimentaria Nutricional.
Perspectivas para el quinquenio 2008-2012
Para el próximo quinquenio, el Programa PESA tiene como objetivo contribuir a la mejora de la Seguridad Alimentaria Nutricional de la población más vulnerables de Honduras, apoyando de esta manera la lucha de Honduras por cumplir las metas de la Estrategia para la Reducción de la Pobreza (ERP) y la Meta 2 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Sobresalen en estos fines los apoyos del Programa para la implementación de la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y su Plan Estratégico, así como consolidar el sistema nacional y territorial de Seguridad Alimentaria Nutricional y su institucionalización en el marco de la ERP y apropiación por parte del Gobierno y la sociedad civil.
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17 microempresas y 8 rubros potenciales han sido colocados en cadenas agroalimentarias, incrementando oportunidades de ingreso familiar, dentro de los cuales el 22 por ciento de las mujeres integradas contribuyen con las economías familiares |
Con el restablecimiento de los sistemas productivos familiares se han incrementado los rendimientos de maíz y frijol en comparación a cuando inició el Programa PESA, en 115 por ciento y 66 por ciento, respectivamente |
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